top of page
Buscar

¿Para qué los medios públicos?

  • 19 sept 2021
  • 4 Min. de lectura

Hoy, tratamos un tema polémico, en todos sus ámbitos, intervención del Estado en el gobierno ¿sí o no?




A nivel personal siempre he estado de acuerdo con el Estado de bienestar. Me paraliza la idea de pensar que alguien pueda morir de diabetes o de una simple inflamación de apéndice por falta de recursos. Aunque vivimos en una sociedad autodestructiva, basada en la queja constante, el inconformismo, y la crítica; he evitado caer en dichas banalidades y agradecer día a día el papel que juega el Estado, -por ejemplo y como hemos hablado hasta ahora-, en sanidad. Con cosas tan simples como intentar no irritarme por estar varias horas en la sala de espera de urgencias, por tener que esperar un par de semanas para acudir a una consulta con mi médico de cabecera o con sufrir la espera de dos años para una operación de extracción de las muelas del juicio. Al final, es así, un sistema justo, pero con sus imperfecciones.


No obstante, prefiero este sistema imperfecto, a uno mucho más clasista basado en el liberalismo estadounidense, donde el Estado no forma parte de este modelo de gobierno. A pesar de la deliberación y el juicio popular, estoy segura de que, en el fondo y a pese a sus imperfecciones, todos (o la gran mayoría) de los ciudadanos españoles están agradecidos de poder contar con este sistema que garantiza la salud de manera pública, justa y para todos.


“Vivimos en una sociedad autodestructiva, basada en la queja constante, el inconformismo, y la crítica.”

Sin embargo, el Estado no solo participa en sanidad, como sabemos, también participa en el contenido y forma de los medios de comunicación. En este ámbito, donde la vida no está en juego, se nos antoja mucho más fácil criticar -y como no vamos a ser menos-, vamos a analizar un poquito en que se basa esta disputa y como yo me posiciono ante ella.


El papel del Estado en comunicación


“¿Cuando normalizamos que no manifestarse y protestar era lo normal?

Hasta ahora, y como hemos tratado en el tema uno de la asignatura, conocemos que la sociedad española ha normalizado que los medios (sobre todo, la televisión) estén bajo el mando del color político que gobierne; nos hemos acostumbrado a contar con medios parciales, condicionados. ¿En qué momento permitimos eso?, ¿en qué momento permitimos que suba tanto la luz?, ¿y cuando normalizamos que no manifestarse y protestar era lo normal?


En última instancia todo se reduce a lo mismo, quejarse es fácil, hacer algo por el cambio, no lo es tanto. Pero, volviendo al tema, al final la habituación a lo injusto ha sido tan normalizada que no nos sorprende en absoluto. No obstante, no tenemos que olvidarnos de que somos nosotros, En última instancia todo se reduce a lo mismo, quejarse es fácil, hacer algo por el cambio, no lo es tanto. Pero, volviendo al tema, al final la habituación a lo injusto ha sido tan normalizada que no nos sorprende en absoluto. No obstante, no tenemos que olvidarnos de que somos nosotros, los ciudadanos, los que estamos financiando esa misma televisión; nosotros, españoles (e incluso podría denominarlo de manera más global), personas con derecho a la información sin condicionantes políticos que tiñan de opinión lo que debería ser imparcial y objetivo.


Quien paga, manda

Pienso que, cualquier otro tipo de información, sesgada o subjetiva, no es más que desinformación, una clara violación del derecho de los españoles y de los derechos humanos. Al final, estos medios deberían estar supeditados al servicio de los que pagan; porque ¿el que paga manda?, ¿no? O eso es lo que los empresarios nos han hecho mamar desde siempre. Por tanto, para una vez que podemos, más vale usar sus propias normas en contra de ellos mismos.


Aunque, vamos a ser justos, la televisión nacional también se encuentra financiada por el Estado, al final nuestros impuestos no son eternos, y el Estado debe echar una mano y contribuir a que se puedan sacar adelante con poca o ninguna rentabilidad económica. Al final es bastante paradójico y contradictorio, pues sin su ayuda no tendríamos televisión pública; pero a causa de estos está politizada y “privatizada”. Es una especia de manzana envenenada que nos regala el Estado.


Es una especia de manzana envenenada que nos regala el Estado.


Para reflexionar


En definitiva, esta práctica me ha ayudado a conformar mi opinión de manera mucho más fundamentada y concienzuda. Este tema de debate no es algo que se piense todos los días que, sin embargo, posee mucha relevancia en la vida de cada uno de nosotros como ciudadanos. Siento que tiene una importancia que es necesaria debatirse y contrastarse.


Esta perspectiva nos hace replantearnos todo aquello que vemos y oímos por los medios, también aplicar un pensamiento crítico, y no ser una oveja parte de un rebaño de medios con información contaminada, que seguimos de manera fiel y sin poner en duda. Quizás debamos replantearnos por qué como oveja seguimos a un rebaño, y también por qué hay tantas ovejas haciéndolo al mismo tiempo. Aunque puede parecer lo más fácil, creer a ciegas lo que nos dice nuestro pastor; romper con esta aceptación (como dice Nietzsche) y aplicar nuestro pensamiento es un paso que, a la larga, nos dotará de un gran juicio y sabiduría que aplicaremos en una clase de estructuras o en la vida real.



Autoevaluación y mapa conceptual tema 1








 
 
 

Comentarios


0359D4C5-CD93-4DD8-9E43-A89DC24A06AB_edited_edited_edited.jpg

Me presento 

Soy Melanie, de Melanie Mena Kuchimpos. Como estudiante de Publicidad y Relaciones Públicas y Marketing, necesito una vía de escape por la que drenar toda mi creatividad.

En la actualidad, estoy cursando la asignatura: Estructura del sistema de medios.

En este blog, recrearemos un plato delicioso, salpimentando dicha realidad, con un poco de ingenio y personalidad.

¿Preparado para degustar?

Recuerda mis entradas aquí

¡Gracias por suscribirte!

  • Negro del icono de Blogger
  • Icono negro LinkedIn
  • Instagram

AHORA ES TU TURNO...

¡Gracias por tu aportación!

Marble Surface

© 2023 por Melanie Mena Kuchimpos

bottom of page