¿Cómo sobrevivir sin contacto físico?
- Melanie Mena Kuchimpos
- 7 jun 2021
- 2 Min. de lectura
El hombre, por naturaleza, necesita vivir en sociedad. Esto no lo digo yo, lo dice Kant. Un filósofo que destacó la evidente necesidad humana de vivir en conjunto. Además, recalcó que cualquier ser alejado de la civilización era, bien una bestia, o bien un Dios.
Aquí es cuando tengo claro que llevo 120 días siendo una bestia. Si Kant me viera dudaría un poco por mi peculiar aspecto a humano. Sin embargo, así me he sentido yo en estos últimos dos meses.
El motivo de ello es bastante simple. Algo que no dijo Kant, es que el hombre necesita del hombre por una serie de motivos: afiliación, simbiosis, interés… pero, sobre todo: amor. Vivimos por y para él. Y aquí me atrevo a retar a Kant, quien dice que la felicidad se basa en la actuación moral del hombre; pues para mí se basa con certeza: en el producto del querer. Y no solo eso, también todo lo que implica: caricias, contacto, miradas, gestos, etc.
Lo más duro de haberme ido a vivir fuera, es perder todas esas relaciones de amor. O bueno, no perderlas, si no alejarlas de mí. No me quedan abrazos de mi padre, risas con mi hermana, besos con mi novia, ni caricias con mis perritos. Intenté acumular, antes de irme, todo el afecto que pude para que me durara en el saco de “provisiones” para Madrid. Sin embargo, me duraron menos de lo esperado, pues no tuve en cuenta que la falta de todas y cada una de estas muestras, hacían incrementar mi consumo en un 200%.
Y ya que he sacado el término “Madrid”, veo necesario hacer hincapié en él. Madrid, como buena ciudad, tiene 6,55 millones de habitantes. Es decir, mucha gente en muy poco espacio. Pero, curiosamente, el problema no es el espacio, sino la soledad. ¿No es irónico? En un lugar con tanta gente, sentirse tan solo. Y nos topamos con que te conviertes en un número, uno de entre todos los millones de otros. Por ese motivo, como yo, hay mucha gente en este momento.
Poco a poco me voy haciendo mi hueco en este sitio. Sin embargo, el paso de “me agradas” a “un abrazo”, se me está haciendo eterno. Quiero dejar de ser una bestia! Quiero dejar de sumar días a mi contador de centenas.
Mi consejo para ti, de “Cómo sobrevivir sin contacto físico” es: tómatelo con calma, no intentes suplir la afección con la comida, no lleves una cuenta absurda de días sin cariño y sobre todo… ama mucho en la distancia, porque el amor es amor aquí y a 1.757 kilómetros.

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