¿Cómo vivir sin... tu melliza?
- Melanie Mena Kuchimpos
- 7 jun 2021
- 2 Min. de lectura
Hoy mejor que nunca, creo haber formulado muy bien la pregunta que encabeza el blog. Pues, siento que, sin mi melliza, no hay vida sino supervivencia. Y no, desmonto el mito… no tengo ni idea de en qué está pensando ahora. Tampoco tengo una alarma interna que me avisa si se encuentra en peligro. Pero hay algo de lo que sí tengo certeza: del amor devoto que siento por ella.
Siempre he sentido compasión de los hermanos únicos. Siento que se están perdiendo una experiencia necesaria de vivir. Equipararía la experiencia a la de tener un hijo; desde mi punto de vista, el vínculo emocional tan fuerte que se crea es igualable en cantidad, aunque no en forma, claro está. Sin embargo, y por desgracia, lo primero no se escoge y lo segundo sí. E incluso mayor es mi compasión cuando la relación entre hermanos es nula o, peor aún, mala.
Puedo presumir de estar unida a mi hermana. Es lo contrario a mí, y por eso me gusta. Aprendo de ella, de su paciencia y su inteligencia fuera de los libros, del cariño que pone en todo lo que hace y de su fortaleza mental y positivismo allá donde va.
Vivir lejos de ella me ha hecho reconocer la importancia de la presencia. Algo que se me antojaba monótono y rutinario: como ver la televisión, carece de sentido ahora que lo hago sola. Esa es la importancia, en que algo tan pequeño como estar, sea tan grande al mismo tiempo. Eso sí, que no me hagan pronunciarle mis sentimientos, pues negaría todo aunque fuese verdad. Es difícil expresarle a lo que quieres, cuanto lo haces. Por eso lo escribo, que es un poquito más fácil.
Y ahora, para ti que me lees, si tienes la suerte de tener hermanos, pregúntate a ti mismo si haces l suficiente como uno.

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