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Es derecho, no obligación

El derecho a la vida no implica la obligación de vivir.


Me asustan los cambios tanto como te asustan a ti, y tanto como le asustan a la sociedad. Los cambios dan miedo porque cuando uno de nuestros eventos vitales se modifica, se produce un estrés profundo que todos y cada uno de nosotros intentamos evitar. Ahora bien, una vez reconocido este temor debemos hacer lo máximo posible por minimizar sus efectos. En este momento es cuando pasamos a hablar de la eutanasia (del griego Tánatas: eu -bueno- tanasia -muerte-). Aunque, para poder conocer plenamente el cambio es necesario conocer aquello que permanece: la estructura.


La sociedad ha sufrido una revolución evidente tanto en las leyes como mentalidad de varios países, consiguiendo que lugares como Canadá, Bélgica y Colombia acepten la eutanasia con aplausos que provienen no solo de sus ciudadanos (o su mayoría), sino también de sus gobiernos.


Sin embargo, este cambio político y sociocultural no se acogió tan positivamente en ciertos destinos. A pesar que muchos ciudadanos hayan luchado porque sus países adquieran una ley que permita la eutanasia, los gobiernos han hecho oídos sordos mantenido su firme postura al respecto cometiendo delitos éticos tan graves como la distanasia mediante el ensañamiento. En consecuencia, se ha creado un conflicto a gran escala que no se podrá disipar si no ponemos fin a los prejuicios del cambio.

El derecho a decidir sobre la propia muerte debe ser reconocido como un derecho humano fundamental por ser una demanda justificada ética y políticamente (muchas estadísticas lo sustentan como por ej.: en 2009 el Ministerio de Sanidad con un 73% a favor). De la misma forma que el derecho al divorcio no obliga a nadie a disolver su matrimonio, el derecho a la propia muerte para los enfermos que así lo pidan tampoco obliga a nadie a ejercerlo.

Aunque las declaraciones del pueblo han sido claras y no escuchadas, son muchos los movimientos sociales creados por y para la legalización de la eutanasia. Corrientes que luchan por el bien de sus familiares y/o amigos para que puedan decidir parar el sufrimiento irremediable al que están sometidos. Corrientes que incluso sin saberlo aún, puedan brindarte una ayuda en el futuro.


El primer movimiento pro-eutanasia surgido en Gran Bretaña fundamentó muchos de los creados posteriormente, como el movimiento estadounidense: Euthanasia Society of América, o la Asociación por el Derecho a Morir Dignamente en España, que defienden derecho a la autonomía o autodeterminación de los individuos. Además, es el fundamento de todos los demás derechos humanos, ya que no tendría sentido hablar de derechos si las personas no fueran capaces de decidir por ellas mismas y ser responsables de sus propias vidas y consecuentes de sus decisiones.


Finalmente, estos movimientos podrán desembocar en un mayor cambio, en un mayor progreso; dando lugar a una sociedad llena de individuos más felices bajo unos principios más justos.




 
 
 

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