top of page

LA VIDA ES UN APRENDIZAJE

Vivir es aprender tanto para ti, como para la sociedad


Muchas mujeres nacieron en esa época; en la que sus derechos eran casi inexistentes. Donde debían ceñirse a una estricta guía de “como ser una buena esposa” o, dicho de otra forma, como ser un buen títere. Fueron consideradas madres, esposas, sumisas, limpiadoras, dependientes… Durante demasiados años se les prohibió ser dueñas de cualquier gestión -como una cuenta corriente-, de sí mismas y de actuar según su libre albedrío; donde cuidar y tener hijos no era un deseo, sino un quehacer.

Millones de mujeres nacieron en una España prisionera y, además, ignorante. Pues, desconoció durante siglos, el talento y el brillo de miles de mujeres sometidas a seguir un absurdo patrón machista. Por ello, por como trataban a las mujeres españolas, podemos considerar que vivíamos en una España muy lejos de estar desarrollada.

Hoy, he nacido en un nuevo país. Un lugar donde existen mujeres luchadoras, jefas, independientes y valientes. Una mujer ya no necesita tener hijos para serlo, una madre sí. Lo que demuestra que hemos mejorado, que dimos un paso al frente en el desarrollo, la igualdad y la superación. Así, ha tenido lugar una larga transición demográfica. Sin embargo, para llegar a la meta aun quedan unos cuantos pasos más.


Tuve la suerte de nacer libre, en una familia que me ama por encima de mi carácter, sexualidad o preferencias. Nací rodeada de personas felices, de muy buenos padres y de hermanos revoltosos. No me imagino -ni quisiera- haber nacido en cualquier otro lugar, con cualquier otra familia. Agradezco todo lo que tengo, y todo por lo que he pasado que me hace ser como soy a día de hoy.


Y, después de disfrutar, de sufrir y de, sobre todo, aprender de ambas experiencias, viene la muerte. Mi madre, que sé que me está viendo mientras escribo esto, decía que nacemos para aprender. Siempre que le preguntaba a cerca del sentido de la vida, me respondía lo mismo y argumentaba: “la vida es un aprendizaje continuo”. Gracias mamá por enseñarme tanto.


Tener miedo a la muerte es un poco absurdo. Yo creo que hay que tener lo contrario a miedo: si tenemos la posibilidad de morir es porque existimos, y mientras sigamos haciéndolo podemos gozar de los sentimientos que hacen de esta vida un regalo. Y, además, nunca sabes cuando llega, perder el tiempo esperándola es solo eso, perder el tiempo.


Por eso, a la hora de hablar de muerte hay que hacerlo sin tapujos, sin tabúes.

Cuando me muera quiero que mi partida sea algo más que un saco de huesos y un recuerdo bonito. Para entonces, mi testamento vital tendrá una boca que pronuncie por mí: “quiero ser un objeto de estudio para la ciencia y un motivo para reunir a la familia en una comida donde solo se junte amor, cariño y buenas memorias”. Pero, sobre todo, quiero una muerte digna y vivir en una España que me la conceda.




 
 
 

Entradas recientes

Ver todo
inDispensable

He aprendido que no soy indispensable. Muchas veces pensamos que somos el ombligo del mundo, que sin nosotros habrían muchas personas que...

 
 
 
EL GERMEN DE LA SOCIEDAD

Las redes sociales solo son el lado bueno de uno mismo Las redes, que en un comienzo surgieron como una herramienta de gran utilidad,...

 
 
 
EN NUESTRAS MANOS

"El mejor partido es el que se crea desde la colectividad, justicia y empatía" Es muy fácil criticar, juzgar cuán bien o cuán mal lo...

 
 
 

Comentarios


Publicar: Blog2_Post

Formulario de suscripción

¡Gracias por tu mensaje!

633411435

©2021 por Vivencias para contar. Creada con Wix.com

bottom of page