SIN ESCALERAS MECÁNICAS
- Melanie Mena Kuchimpos
- 7 jun 2021
- 2 Min. de lectura
“Donde mujeres y hombres caminen juntos y sin escaleras“ Estoy terriblemente cansada. Cansada de ver como las mujeres se depilan sin pelos en los anuncios. También de tener que soportar que la propaganda nos diga, indirectamente, lo delgadas que tenemos que estar, las calorías que debemos comer o la forma en la que tirarnos a los pies del hombre por su irresistible olor a colonia. La publicidad, en muchos casos, es machista. Porque la mujer siempre es la que está en la cocina, es la que cuida de los hijos, y el hombre, el que prepara la barbacoa. Sin embargo, nos encontramos en una revolución donde hemos gritado basta, donde le hemos puesto el freno al sexismo. Las mujeres queremos vernos reflejadas en la publicidad tal y como somos: con pelos, celulitis, diferentes cuerpos… al igual que el hombre, también quiere llorar o maquillarse con libertad. Para poder subsanar este grave problema, debemos acudir a su origen en los departamentos de creatividad. Allí, es donde debe haber diversidad para que, en conjunto, hombres y mujeres, puedan luchar contra los estereotipos. Sin embargo, esto no es una realidad alcanzable si, a la hora de la verdad, los hombres tienen un acceso mucho menos dificultoso al mismo puesto de trabajo (brecha de género). Esto nunca será una realidad si, además, las mujeres siguen cobrando un 22,9% menos en comparación con los hombres (brecha salarial). Islandia, en cambio, está yendo por un buen camino; es el único país del MUNDO donde se exige paridad salarial, donde por ley, estás obligado a que pagar lo mismo a un hombre que a una mujer en una empresa privada o pública. En el resto de países, a pesar de la evidente brecha de género, tanto en el ámbito de la publicidad, como en cualquier otro, existe un pequeño atisbo de mejora. Las mujeres estamos tomando la iniciativa. Así pues, acoplando la brecha de género, por un lado, y el pequeño atisbo de mejora en la sociedad actual por otro, obtenemos una anécdota relatada por la reconocida comunicadora Andrea Villalonga. Por una parte, nos habla sobre el triunfo de una de las mejores baristas españolas, cuya profesión es atribuida solo al género masculino, y que ella, con mucho empeño y esfuerzo ha conseguido lograr. Y, por otra, nos cuenta como esa profesional ha tenido que lidiar con situaciones que reflejan el más profundo estereotipo generado por la brecha. Villalonga relata: “una de las 6 mejores cocteleras del país ha abierto una coctelería y cuando entran los proveedores le preguntan:﹤¿Dónde está el jefe?﹥, a lo que ella en vez de enfadarse, inteligentemente responde:﹤ahora mismo subo a buscarlo﹥, se va, entra en la cocina y al salir responde: ﹤Hola, me dijeron que me estaba buscando﹥. Con esto, Villalonga quiere reconocer el gran avance que significa que una mujer haya alcanzado una posición así y, además, reflejar la aún grave y persistente brecha de género de la sociedad capitalista. Como buena comunicadora, premia la actitud astuta de la barista y visibiliza la innegable, pero remediable realidad.
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