Vivimos en una mugrienta sociedad
- Melanie Mena Kuchimpos
- 7 jun 2021
- 2 Min. de lectura
Vivir en una sociedad llena de mugre no significa que tengamos que conformarnos con esta incómoda realidad.
Cuando encuentras una mancha en el espejo del baño, el primer día, la ves y te preocupas por limpiarla; el segundo día, se te olvida quitarla, pero sabes que sigue ahí; el tercer, cuarto y quinto día, probablemente, te acostumbras a la presencia de esa mancha hasta que llegue un momento en el que dejes de verla. Algo así nos pasa en sociedad. Sabemos que existen problemas, pero ya nos hemos acostumbrado a que estén, a no verlos, a fingir que son invisibles. Afortunadamente, para la gente amante de la limpieza, poco a poco ciertos movimientos se crean con el fin de amedrentar un poquito esta horrible realidad social. Y, mi objetivo, es formar parte de estos.
Una de las grandes problemáticas que cierne sobre la sociedad es el exceso de información a la que está sometida de manera infinita, constante y agobiante. La abundancia de esta da lugar a la pobreza de atención dejando a su paso una sociedad desinteresada e indiferente.
Otro de los grandes dilemas es el que yo denomino “el avance hacia el retroceso”. Me estoy contradiciendo, pero explico el motivo: Hoy en día somos pioneros en medicina; hemos creado ciencia, tecnología, vida artificial… ¿Quién diría que estos avances tendrían lugar tan rápido y, de forma cada vez más concentrada en el tiempo -fenómeno acuñado: cambios de paradigma-? Pero, toda esta oleada de positividad y progreso se ve mermada con la aparición del retroceso. Hablo del retroceso en el hombre; en su manera de pensar, sentir, actuar, etc. Ahora, es cada vez más común la existencia de personas que poseen: TDH -trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad-, ansiedad, depresión, o incluso, alexitimia.
En este momento, es cuando me doy cuenta de mi propósito como mortal. Mi pasión es viajar, conocer las diferentes culturas que conforman La Tierra. Quiero conocer la diferenciación y desconocer la desigualdad. Quiero ser capaz de entender a cada ser, por su identidad, por sus variables sociológicas; pues no atiendo a géneros, etnias, edades o profesiones, siendo capaz incluso de llegar a aquellos que no pueden identificar sus propias emociones (alexitímicos). Llegar a los comprendidos e incomprendidos. Quiero aprender de cada cultura para conformar mi propia personalidad y para, sobre todo, saber cómo transmitir a cada colectivo. Anhelo la capacidad de saber cómo comunicarme de manera adecuada y eficaz con cada uno de ellos convirtiéndome así en una publicista de éxito.
También, quiero que me paguen por aprender a omitir el exceso de información actual para ofrecer algo divertido, transcendente, emocionante, exótico… algo que, sin duda alguna, se diferencie y que, por tanto, consiga triunfar captando la atención de quien se busque hacerlo. Pero todo dejará de ser un anhelo, porque soy capaz de poner en marcha aquello en lo que soy buena y hacerme mil veces mejor. Porque progresar es avanzar, y espero que esta vez, sin retroceso.
Comentarios